
A las doce ha de parir
– AÑO: 2005 –
Un labrador comenta a su vecino:
“La muchacha que ahí ves, embarazada,
presiento que antes de la madrugada,
parirá al ansiado Verbo Divino.”
El vecino inquirió: “¿Eres adivino?”
Y dijo el labrador con voz pausada:
“Hoy vi una estrella envuelta en llamaradas,
y, según nos adelantó el rabino,
es la señal que anuncia el nuevo sino
y vamos a vivir la gran jornada.
La que muchos profetas, con buen tino,
presagiaron de forma apasionada.
Ya no daré más vueltas al molino
¡A las doce ha de parir! ¡Que gozada!
En esta innovadora escena, reproduje el momento en el que José y María se acercan para comprar en un puesto callejero de frutas y verduras.
A la izquierda, se pueden ver a dos labradores. Uno de ellos, viendo a la virgen en un avanzado estado de embarazo, comenta: “A las doce ha de parir”, mientras el otro, parece confirmar ese pronunciamiento.
Al fondo se aprecia el portal donde pocas horas después, se produjo el anhelado nacimiento.
