Empadronamiento

– AÑO: 2006 –


Cesar Augusto, emperador romano,
en su afán de ordenar sus directorios,
estableció, de modo obligatorio,
un empadronamiento ciudadano.
Cirino, gobernador soberano
de Siria y otros muchos territorios,
anunció un mandamiento perentorio:
“Adultos, niños, jóvenes y ancianos,
como miembros del pueblo liso y llano,
tendrán que desplazarse al consistorio:
cuna de sus parientes más lejanos”.
Todo aquel movimiento migratorio,
que provocó traslados inhumanos,
fue tachado de absurdo y vejatorio.


Estando en Boecillo, pensé que había llegado la hora de elaborar un diorama con el pasaje del empadronamiento. No fue tarea fácil encontrar las figuras adecuadas y por ello rechacé esa idea. Sin embargo, una casualidad me permitió retomar mi propósito inicial.

Entré en una tienda para comparar unas bombillas y en una balda vi una diminuta representación de la Sagrada Cena, la tomé entre mis manos y me quedé observándola. Llegué a la conclusión de que separando las figuras con cuidado y con algún toque de pintura, podía conseguir las figuras que buscaba.

De esa forma, cambiando las identidades de los personajes, renacieron los protagonistas y comparsas de este empadronamiento tal como se puede apreciar en este diorama.

Frente a la puerta de la muralla que da entrada a Belén, ubiqué la mesa donde tres escribanos anotaban el obligado requisito que había ordenado Cirino, el gobernador de Siria. María y José, frente a la mesa, se disponen a formalizar ese trámite, mientras otras seis personas, con diferentes posturas completan el primer plano.

Al fondo se aprecian distintas construcciones de Belén y en sus calles, algunos vecinos que pastorean a diversos animales.





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