
No la debemos dormir
– AÑO: 1994 –
“El cancionero de Upsala” es famoso
por contener soberbios villancicos,
pero con el que más me identifico
es uno que, con tintes melodiosos,
nos invita a los cantos amistosos
y hacer como el viejo navarrico:
no estar, “callandico”, “callandico”,
sino más bien jocoso y jubiloso.
Hacer de esa noche un caluroso
y cordial homenaje al niño chico
se concreta en un bando primoroso:
“No la debemos dormir”. Te lo suplico
en la noche santa, estad todos gozosos,
cantad todos a una y dadle al pico.
En nuestra casa de Boecillo, continuando con la idea de castellanizar dioramas, recreé una clásica cocina rural de nuestra región. La doté del mobiliario y utensilios más tradicionales.
En el corral que se visualiza tras las ventanas, instalé otro carro. El título “No la debemos dormir” lo copié de un famoso villancico incluido en el Cancionero de Upsala y que indica que la Noche Santa hay que pasarla disfrutando con la cena de nochebuena y cantando.
A la izquierda se muestra la Sagrada Familia con atuendos castellanos. La Virgen sentada en un escaño acuna al niño, mientras San José los contempla. Junto al hogar se curan los embutidos.
En el centro del diorama, se encuentran sentados, alrededor de una mesa con buenas viandas, cuatro labradores que tocan la zambomba, las tejoletas, la flauta y la guitarra.
Modelé y pinté las figuras, con la colaboración de mi hermana Maisa que elaboró dos de los pastores.
Ese año, con este trabajo, volví a lograr repetir el primer premio en la Exposición Concurso Nacional celebrada ese año en la Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. Ese fue el último año en el que se celebró este concurso convocado por la Asociación Belenista Castellana.
