
Oro, incienso y mirra
– AÑO: 2008 –
Aquellos Reyes Magos percibieron
que había en el firmamento un gran fanal,
tras la luz de su estela sideral,
desde oriente a Belén se encaminaron.
Cuando los tres, el viaje, terminaron,
hallaron a Jesús en el portal,
con sereno talante patriarcal,
se arrodillaron y le veneraron.
Con oro, incienso y mirra le obsequiaron,
por ser a la vez: Dios, Rey y mortal.
En Belén, todos juntos culminaron
un pasaje tierno y fundamental.
Pusieron rumbo al este y regresaron
al terminar aquel ceremonial.
Con otras figuras, esta vez de la Sagrada Familia y los Reyes Magos, elaboré este clásico pasaje en el que se muestra en primer plano, el momento en el que los Reyes se presentan en un cobertizo natural para cumplimentar al niño Jesús.
En un segundo plano inferior, se muestra un paisaje donde se visualizan varios pastores de escasas dimensiones, con un rebaño de ovejas en la vaguada.
En el fondo, sobre la falda de la montaña aparece una pequeña población.
