Presentación en el templo

– AÑO: 2003 –


Cuarenta días después del nacimiento,
José, María y Jesús, su niño hermoso,
entraron en el templo muy gozosos,
demostrando, con ello, su contento.
Dentro ya del vetusto monumento,
hallaron a Simeón, el bondadoso,
que era un anciano justo y muy piadoso.
En un ambiente de recogimiento,
Simeón tomó el niño y, al momento,
lo elevó con sus brazos, jubiloso.
Clara muestra de su agradecimiento
al poder ver, al Salvador glorioso,
un tiempo antes de su fallecimiento.
Así acabó aquel rito religioso.








En este diorama que concebí en Boecillo, otro pasaje clásico de la Navidad. El momento en el que María y José llevaron a su hijo Jesús al templo y lo depositaron en los brazos del sabio Simeón.

Según las escrituras, Simeón había rogado al Señor que antes de su fallecimiento, pudiera ver al Salvador.

Con lo cual, el sabio elevó a Jesús al punto más alto que le permitían sus brazos como muestra de su agradecimiento al Dios celestial.



Scroll al inicio